Hay restaurantes que se construyen a partir de lo que el mercado pide. Y hay restaurantes que se construyen a partir de lo que el fundador cree, aunque cueste trabajo convencer a todo el mundo de que tiene razón.

Local 777 pertenece, sin duda, al segundo grupo.

Mariana Zesati, su fundadora, lo dice con una claridad que no deja espacio a la duda: construir este proyecto significó tomar decisiones difíciles, resistir presiones externas y apostar por un concepto que la gente todavía está aprendiendo a entender. Y hacerlo desde el principio — desde la construcción del espacio, desde la selección de proveedores, desde el primer plato que salió de la cocina — con una coherencia que no es marketing. Es convicción.

Back to Basics — The Philosophy Behind the Fire

El corazón físico de Local 777 es el grill. Está en el centro del restaurante, visible desde cualquier punto del salón, y no es un elemento decorativo. Es una declaración de principios.

“El fuego desde su naturalidad es algo muy básico, es algo muy primitivo,” dice Zesati. “Quisimos hacer una propuesta con lo más primitivo, con ingredientes muy básicos, pero dándoles otro sentido distinto a través del grill.”

Lo que Zesati llama el “grill verde” es el eje alrededor del cual gira todo el menú. Verduras, frutas, productos de temporada. Mangos, duraznos, poro, hinojo, pasan por el fuego y llegan al plato con la menor intervención posible. Sin sazón que disfrace. Sin técnicas que compliquen. Sin ingredientes que no pertenezcan al momento. “Lo que queremos es back to basics, donde las cosas sean reales a través del fuego y a través de ser auténticos.”

Es una propuesta que desafía las expectativas. Quien llega a un restaurante con grill en el centro espera arrachera. Espera cortes. Espera lo que siempre ha habido. Y Zesati lo sabe y lo ha decidido deliberadamente ignorar.

“¿Qué es lo que yo voy a crear? ¿Voy a crear platillos para que a la gente le guste porque ya lo conoce, o quiero que la gente experimente nuevos sabores que no han probado?” La respuesta, para ella, siempre fue la segunda. “Tenemos que presentar todo el concepto para que la gente te lo compre, en el sentido de aceptar.”

The Making of a Space — Building From What Already Exists

La filosofía de Local 777 no empieza en la cocina. Empieza en la construcción del espacio.

“Lo primero que hicimos fue tener equipo reciclado, equipo de doble uso,” explica Zesati. “Todo lo que encontramos lo fuimos construyendo a partir de cosas que ya existían. Para no impactar tanto en el consumo, reciclamos la mayor parte de las cosas que tenemos actualmente.”

Las luminarias del restaurante no son de diseño industrial. Son obra del señor Rojas, artesano michoacano, que construye cada pieza con lirio de agua — la chuspata, como la llaman localmente — extraída del lago de Pátzcuaro. Una planta que crece en el lago, que en otras manos sería desperdicio, convertida en objetos que dan luz y cuentan una historia.

“Cuando tú entras al local, a lo mejor no lo percibes,” reconoce Zesati. “Te cuentan la historia y creo que ahí es donde te vas encantando con este proyecto.”

Cada proveedor fue elegido con el mismo criterio: que tuviera un sentido social, un impacto real en su entorno. No como un requisito de certificación, sino como condición de entrada.

The System Behind the Plate — Zero Waste as Operating Model

Local 777 no habla de zero waste como aspiración. Lo opera como sistema.

Los residuos orgánicos que generan los clientes (el descamoche) se entregan a una empresa que los convierte en composta. Y esa composta se regala a los clientes que vienen al restaurante. “Queremos cerrar el círculo,” dice Zesati. “Pequeñas acciones que causen en alguien un impacto, que a alguien le llame la atención.”

El sistema de baños funciona con captación de agua pluvial. Los filtros del grill tienen varias capas para evitar emisiones al exterior. La cebolla de Cambray, un ingrediente que en cualquier otra cocina generaría merma, se usa entera: la bolita para un platillo, las colitas para unos tacos.

“Casi no generamos merma en las verduras porque las reutilizamos para otras cuestiones.”

La charcutería del restaurante tiene un modelo similar. Pablo López, el charcutero que opera en el mismo espacio, recibe los residuos de Local 777 y los convierte en parte de su producción. Un ciclo cerrado dentro de un mismo edificio.

El chef Eric, por su parte, es embajador de Come Pesca — una organización que promueve el consumo responsable de mariscos y pescados. Su presencia en el restaurante no es casual: significa que el menú respeta las vedas, que lo que se sirve es lo que debe servirse en ese momento del año, y que no siempre se puede tener lo mismo.

“Los mexicanos sabemos que nos encanta tener el mismo platillo en el mismo restaurante. Pero creemos que sí podemos hacerlo y que podemos generar también esta expectativa de que no todo se puede en el momento.”

Seasonality as Discipline — Respecting the Field

La temporalidad no es una tendencia en Local 777. Es una disciplina operativa.

“Respetamos la temporalidad, hacemos cambios por temporada para ver cuáles son las frutas y verduras que están en la temporada adecuada para poderlas utilizar. Con esto no presionamos al campo.”

Los pequeños agricultores del Ajusco (por proximidad geográfica y por afinidad de valores) son proveedores prioritarios. No al 100%, reconoce Zesati con honestidad, porque no todo puede encontrarse en una misma área. Pero el criterio está ahí, guiando cada decisión de compra.

La relación con Slow Food, organización internacional dedicada a la defensa de la biodiversidad alimentaria y los sistemas alimentarios locales, refuerza ese marco. “Tener conciencia de lo que estamos comiendo en el momento y en la temporalidad,” es la forma en que Zesati lo describe. No como restricción, como consciencia.

The Long Game — Building Something That Lasts

Zesati estudia actualmente una maestría en sustentabilidad. No para obtener un título que avale lo que ya hace — sino para que lo que hace se vea reflejado con más rigor y más profundidad.

“Yo puedo decir muchas cosas, pero sí lo quiero que lo vean reflejado.”

Es esa misma integridad la que define su visión para el futuro de Local 777: un restaurante que dure, que la gente entienda de verdad, que construya un vínculo real con quien lo visita.

“Me encantaría que esto que estamos proponiendo dure mucho tiempo. Que sí realmente entiendas, no solamente que comas bien, sino que entiendas el producto, entiendas el concepto, entiende los procesos y el momento.”

Y en esa frase está todo lo que Local 777 es: un lugar que no quiere que vengas a comer. Quiere que vengas a entender.

A Wealthy Note

En The Wealth seguimos de cerca a quienes construyen desde la convicción — no desde la tendencia. Mariana Zesati y Local 777 son exactamente eso: un proyecto que decidió ser difícil de entender porque decided ser honesto.

El fuego en el centro del restaurante no es una decisión de diseño. Es una declaración de lo que este lugar cree que debe ser la cocina: primitiva, directa, sin pretextos. Y en esa radicalidad tranquila está su fuerza.

Creativity as process. Always. Descubre más aquí: https://thewealthdigital.com/en/the-atelier/

Descubre más sobre Local777: https://www.local777.mx/

Ve la entrevista completa aquí: YOUTUBE


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