Antes de continuar, un dato que muy pocas personas saben y que todo Wealthy Reader tiene que saber: Porsche no se pronuncia “Porsh.” Se pronuncia “Por-sheh.” Dos sílabas. El nombre completo de la marca es Dr. Ing. h.c. F. Porsche AG, y Ferdinand Porsche, su fundador, era austriaco. En alemán, la “e” final siempre se pronuncia. Siempre. Ahora que eso está resuelto, hablemos del programa más extraordinario que esta marca ha creado (y que se ha creado en la industria).

Hay una pregunta que muy pocas marcas en el mundo tienen la valentía de hacerles a sus clientes: ¿Qué quieres exactamente?

No “¿cuál de estas opciones prefieres?” No “¿de qué color lo quieres dentro de esta paleta aprobada?” Sino: ¿qué tienes en mente? Cuéntanos. Construyámoslo juntos.

Porsche lleva haciendo esa pregunta desde 1978. Y el programa que nació de ella — el Sonderwunsch, que en alemán significa literalmente “deseo especial” — es quizás el argumento más sofisticado que existe sobre lo que ocurre cuando una marca decide que la personalización no es un servicio adicional. Es una filosofía de relación con el cliente.

porsche

What Sonderwunsch Actually Is — And What Makes It Extraordinary

El Sonderwunsch no es un catálogo de opciones extendido. No es elegir entre doscientos colores en lugar de veinte. Es un programa de co-creación inmersivo donde el propietario de un Porsche trabaja directamente y de manera continua con los diseñadores e ingenieros de la marca para construir un vehículo que no existía antes de esa conversación y que no volverá a existir después.

La historia formal comienza en 1978 con la fundación de la Sonderwunsch Abteilung bajo Rolf Sprenger. Pero los proyectos especiales existen desde los años 60, cuando Porsche ya atendía solicitudes de clientes que querían algo que la producción en serie simplemente no podía darles. Fue por ese tiempo que el Conde Gregorio Rossi di Montelera solicitó la conversión de un Porsche 917 de carreras para uso en carretera y Porsche lo hizo. Ese tipo de disposición, esa cultura de decir que sí a lo aparentemente imposible, es lo que eventualmente formalizó el programa.

Lo que distingue al Sonderwunsch de cualquier otro programa de personalización en la industria no es el nivel de detalle técnico posible — aunque ese nivel sea extraordinario. Es la naturaleza de la relación que construye. El cliente no es un comprador que elige entre opciones. Es un co-creador con acceso real a las personas que diseñan y construyen los vehículos. Entra a las instalaciones. Participa en reuniones de diseño. Ve cómo se fabrican las piezas. Se convierte, durante el proceso, en parte del equipo de Porsche.

The Three Ways to Make It Yours

El programa opera sobre tres modalidades con niveles distintos de intervención.

La primera es el Factory Commission, control creativo completo sobre color y materiales durante la producción del vehículo, antes de su entrega. El carro se construye exclusivamente para quien lo diseña desde el momento en que sale de línea.

La segunda es el Factory Re-Commission, la posibilidad de tomar un Porsche existente, tan antiguo como el 356, y re-especificarlo como si fuera una orden de fábrica nueva. El vehículo regresa a las instalaciones de Porsche, recibe un overhaul mecánico completo — cada componente del motor y la transmisión — y sale de la fábrica como nuevo por segunda vez en su vida. En Porsche lo llaman, con una poética que pocos programas corporativos tienen, “el segundo cumpleaños del carro.”

La tercera es el Factory One-Off, la forma más radical. Un vehículo único, absolutamente irrepetible, desarrollado desde cero en el think tank interno de Porsche. Sin límites de producción que respetar. Sin referencias anteriores que seguir. Solo la visión del cliente y la capacidad técnica de una de las marcas de ingeniería más sofisticadas del mundo trabajando juntos.

The Stories That Bring the Program to Life

Lo que hace al Sonderwunsch verdaderamente extraordinario no son las especificaciones técnicas. Son las historias que produce y lo que revelan sobre la relación entre una persona y el objeto que elige para moverse por el mundo.

Luca Trazzi, arquitecto e industrial designer italiano, construyó un 911 Speedster de la generación 993 en un color que no existía antes de que él lo pidiera: Otto Yellow, nombrado después de su perro. El color fue desarrollado específicamente para ese proyecto, para ese vehículo, para esa persona. Cuando el coche estuvo listo, Otto Yellow existía en el mundo, ojo, en ningún otro Porsche. Solo en ese.

sonderwunsch

Jorge Carnicero, criador de caballos y fanático de Porsche de toda la vida en Estados Unidos, personalizó un 911 S/T con un exterior en “Dani Blue” — un azul que recibió el nombre de la diseñadora de Porsche que trabajó con él en desarrollar el concepto de color. El interior lleva una tela Pepita en tres colores que no estaba en ningún catálogo. El carro es la suma de años de conversaciones, decisiones y trabajo artesanal.

Hadi Al Hussaini, entusiasta de Porsche en Dubai, creó un 911 Dakar inspirado en los paisajes del desierto y las aventuras off-road. El exterior en Aetna Blue. El interior en cuero Cohiba Brown combinado con una tela tartan en tonos Truffle Brown, Cognac y Aurum. Un vehículo que no podría haber salido de ningún otro lugar del mundo que de la mente de esa persona específica.

En ninguno de estos casos el resultado es un auto con opciones especiales. Es un objeto que lleva la firma, invisible pero absolutamente presente, de quien lo pensó y quien lo maneja.

Why This Is the Most Compelling Argument for the Bespoke

Hay una conversación que la industria del lujo lleva décadas teniendo sobre el valor de lo personalizado versus lo producido. El argumento usual es sobre la exclusividad: tener algo que nadie más tiene. Ese argumento es correcto pero incompleto.

Lo que el Sonderwunsch entiende, y que lo convierte en el modelo más sofisticado de personalización en la industria automotriz, es que el valor real de un objeto completamente bespoke no está en su rareza. Está en su autoría.

Un color que lleva el nombre de tu perro no vale más porque nadie más lo tenga. Vale más porque eres tú quien lo creó. Porque el proceso de crearlo, las reuniones con los diseñadores, las decisiones sobre cada detalle, el momento en que se revela el resultado final, es una experiencia que forma parte del objeto de manera permanente. No puedes separar el auto de la historia de cómo llegó a existir. Son uno mismo.

Eso es lo que diferencia a lo bespoke de lo personalizado. El primero es un objeto con historia propia. El segundo es un objeto con opciones seleccionadas.

La diferencia, para quien la entiende, lo es absolutamente todo.

A Wealthy Note

En The Wealth hemos escrito sobre slow luxury, sobre silent luxury, sobre el valor de lo que dura y lo que se profundiza con el tiempo. El Sonderwunsch es quizás el ejemplo más articulado de todos esos principios aplicados a un objeto en movimiento.

No es el Porsche más rápido. No es el más poderoso. Es el más tuyo. Y en un mundo donde la personalización se ha convertido en feature de marketing, Porsche lleva más de cuatro décadas demostrando que la co-creación real — la que requiere tiempo, conversación, acceso y una disposición genuina de la marca a decir que sí — produce algo que ningún catálogo puede ofrecer.

Creativity as process. Por-sheh. Always.

Descubre más sobre The Atelier: https://thewealthdigital.com/en/the-atelier/

Descubre más sobre el programa Porsche Sonderwunsch: https://www.porsche.com/mexico/accessoriesandservice/exclusive-manufaktur/personality/

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